Ianina Zanazzi “El que se subió a un karting no se puede bajar más”

Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford
Si el avance femenino se da en todos los ámbitos hoy en día, el automovilismo no es la excepción, ya sea desde proyectos que incentivan a las mujeres a sacar el registro, a nuevas iniciativas para llevar a las chicas detrás del volante incluso en la conducción TT (todoterreno).
Pero Ianina Zanazzi estuvo antes, cuando la mujer no era bienvenida en boxes. Ella es una de las pocas mujeres dentro del ámbito competitivo profesional, y hoy, a los 37 años de edad, ostenta el título de ganadora de la copa Porsche (una edición argentina de la categoría Copa Porsche Carrera). El logro fue doble, ser su primera campeona y además la primera mujer en consagrarse en una categoría profesional del automovilismo argentino. Que no es poco.
Sin embargo, la pasión de Ianina comenzó mucho antes, y se desarrolló mayormente durante los 90 (corrió acá y en Europa, y fue subcampeona de la Sudamericana en 2000). Hoy, con tres niños, vuelve al ruedo, y ya se prepara para correr nuevamente este año con Porsche, mientras nos cuenta de los desafíos de ser mujer, mamá y piloto.
-¿Cómo llegaste al mundo del automovilismo? ¿A qué edad comenzaste y qué opinaba tu familia?
-Empecé a los 14 años cuando me subí por primera vez a un karting que mi padre preparó para girar con clientes y amigos muy fanáticos de la velocidad. Me subí y no quise bajarme más. ¡Era raro para mi familia! Nadie se lo esperaba, pero por suerte me apoyaron porque vieron que había descubierto algo que me apasionaba. Algo por lo que iba a estar dispuesta a hacer cualquier cosa. Me dijeron que no bajara una nota en el colegio y me convertí en la mejor alumna para poder correr.
-Es ineludible en una profesión con tanta historia y preeminencia masculina preguntarte qué tipo de obstáculos encontrás en este ámbito al ser mujer.
-El más grande es el tema de los prejuicios que tienen sobre la mujer en el automovilismo. Trato de explicarlo con un ejemplo: si un piloto hombre se despista o comete un error, piensan… se despistó porque iba muy rápido. Si pasa lo mismo con una mujer, dicen: “¡Que vaya a lavar los platos!”. Algunas veces tienen una mirada injusta o hasta cruel porque todos los pilotos, hasta los de F1, cometen errores. Otra cosa que lamentablemente me tocó vivir es que me pidan de un equipo que me baje porque giraba más rápido que mis compañeros de equipo. Y que si yo no me iba, el equipo perdía a dos pilotos. Pero siempre tuve claro que me estaba metiendo en un ambiente donde el hombre tiene mucha historia y sabía que iba a costar. Lo acepté y eso también me fortaleció y puso a prueba muchas veces porque creo que sin pasión estas son las cosas que te hacen bajar los brazos enseguida.
-¿Tuvo algo que ver tu distanciamiento de las pistas, en un hiato de casi 15 años, con todo esto?
-Fue una sumatoria. Por un lado, siempre dependí mucho de la parte presupuestaria. Y en un país con poca estabilidad económica eso complica. En ese momento no había en puerta ningún proyecto serio para hacer y yo estaba con muchas ganas de formar mi familia. Hoy tengo tres hermosos hijos: Martino (11), Genaro (7) y Joaquina (5).
-¿Por qué decidiste volver?
-El año pasado me convocaron para correr en la Copa Porsche de Argentina. Es una monomarca creada por Porsche que está en varios países del mundo. La traían a la Argentina y sabiendo de mi amor por la marca me invitaron a sumarme. La ilusión y la alegría que me generó esa propuesta me dio la pauta de que mi pasión por los autos estaba más a flor de piel que nunca. Me faltaba en lo profesional algo que me llenara, que me desafiara y me generara esa alegría que había perdido en ese aspecto de mi vida. ¡Y apareció ese Porsche #37 y morí de amor! Fue un gran desafío pero trabajé muy duro y terminamos el año ganando los dos campeonatos de la categoría el mismo año.
-¿Cómo es trabajar, ser madre y ser piloto?
-Es difícil porque tengo una personalidad muy obsesiva y quiero que todo esté lo mejor posible. Así que cuando tenés que repartirte en tantas cosas todo se hace más complejo. Además, estoy recién divorciada y eso le suma algunas complicaciones (mudanza, cambio de colegio de los chicos, etcétera). Pero me levanto feliz todos los días porque tengo hermosos hijos y tengo la posibilidad de trabajar de lo que me apasiona. Aunque no me vendrían mal algunas horas de más al día porque entreno mucho para el auto… además del trabajo, los chicos, la casa, los viajes por carrera, etcétera.
-Contanos cómo te estás preparando para la nueva instancia de competencia en la carrera de este año. ¿Cuáles son las aptitudes que tiene que tener un piloto de carreras hoy?
-Hoy para estar arriba de un auto hay que entrenar mucho. No podés permitirte una distracción en un auto que va a 270 kilómetros por hora porque un error puede ser fatal. Además de lo físico (que es clave) trabajo mucho la parte mental y de reflejos, memoria, coordinación. Todo esto lo hago en un ácumen, que es un centro especializado para deportistas de alto rendimiento y que ahora está en el autódromo de Buenos Aires para que podamos trabajar los pilotos. Es un trabajo magnífico. Aprendés a descubrir tus déficits y a trabajar sobre eso. Cuentan con lo último de lo último en este tipo de entrenamientos. También me entreno con un karting casi todas las semanas.El que se subió alguna vez a un karting no se puede bajar más. Casi todos los pilotos profesionales siguen usando el karting como entrenamiento. Hasta los de F1. Es tu primer amor.
-¿Cuán difícil es llegar para las mujeres a instancias competitivas dentro del automovilismo?
-Es difícil abrir camino. Pero cuando ven tu dedicación y tu respeto hacia lo que ellos hacen, los mismos hombres empiezan a verte distinto y vas ganándote un lugar dentro de este deporte. Hoy en día en la Argentina somos más mujeres corriendo que antes, pero todavía ninguna de nosotras está al máximo nivel profesional. Ninguna le dedica el tiempo que lo hacen los pilotos profesionales o ninguna llega a trabajar y esforzarse como los pilotos de punta. Entonces, por un tiempo no vamos a tener mujeres en los primeros puestos de las categorías más importantes a nivel nacional. Mi objetivo es ir acomodando mis cosas y mi familia para cada vez poder volcarme más al deporte. Pero tengo claro que la igualdad en reconocimiento viene de la mano de la igualdad en esfuerzo y dedicación.
-¿Tenés sponsors en este momento? ¿Cómo está la situación de los pilotos profesionales en la Argentina?
-La Argentina lamentablemente por su inestabilidad económica no ayuda a que los pilotos que no tenemos recursos económicos y que dependemos de las publicidades podamos correr. En mi caso esto hace que no pueda vivir del automovilismo, lo que me obliga a tener otro trabajo y eso me quita tiempo para dedicarle al entrenamiento. Este año, a pesar de haber sido la primera mujer en el mundo en ganar un campeonato con Porsche, no tengo asegurada mi participación en ninguna categoría por falta de presupuesto. Hoy una mujer corriendo y estando en los puestos de adelante genera mucha atención, así que seguramente alguna empresa lo vea y decida aprovecharlo.



